domingo, 29 de enero de 2023

HOMENAJE A LOS SORIHUELEÑOS EN SENCELLES (MALLORCA)

A TODOS LOS SORIHUELEÑOS QUE VIVEN EN LAS ISLAS BALEARES.

El Muy Ilustre Ayuntamiento de Sencelles invita a todos los sorihueleños que viven en las Islas Baleares el próximo 5 de febrero a la fiesta de nuestra Patrona común. Durante la celebración de la Solemne Eucaristía, se homenajeará a todos los sorihueleños que asistan y el recuerdo de aquellos que celebraron a Santa Águeda en Sencelles, cuando no les era posible venir a Sorihuela.
Se ruega difundan esta invitación para hacerla extensible a todos los sorihueleños y descendientes.
Desde este medio, la Hermandad de Santa Águeda agradece al Muy Ilustre Ayuntamiento de Sencelles el detalle, y pedimos a nuestra Patrona la protección para ambos pueblos.



 


NOVENA A SANTA ÁGUEDA, PATRONA DE SORIHUELA DEL GUADALIMAR

DÍA CUARTO (30 DE ENERO)


+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración primera para todos los días:
Gloriosa Virgen y Mártir Santa Águeda, que desde tus primeros años consagraste al Esposo Celestial todos tus pensamientos, haciéndole una completa entrega de tu corazón para que Él fuera el único Dueño a quien tan tiernamente amases, sin sufrir jamás que ninguno entrara a dividirlo y menos a dominarlo: Nosotros nos gozamos de ver que ni la tribulación, ni la angustia, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro, ni la espada tuvieron fuerza alguna para hacer disminuir en tu generoso pecho aquella divina caridad en la que ardías; antes sí, superaste en vida y en muerte todas las dificultades que se te presentaron por parte de las criaturas, ya quisieran con halagos o amenazas vencer tu constancia y fidelidad en la piedad y temor de Dios, ya pretendiesen con honores y falsas promesas que faltaras a las que tenías hechas de guardar el depósito de la fe, de practicar las virtudes cristianas y de vivir en perpetua virginidad, y ya por fin emplearan los tormentos inauditos de desgarrar y abrasar tus virginales carnes para que correspondieras a las seducciones de una mujer infame y a los deseos de un tirano brutal, renunciando a tu vocación de cristiana y a tu profesión de virgen. Mas a todo respondías con celo intrépido y valeroso que, ni en el cielo ni en la tierra reconocías otro Señor que el Dios de la Gloria y, que a ninguno más doblarías las rodillas, porque a Él sólo habías dado tu corazón desde tu infancia. Confiados, pues, en tus méritos y protección, te rogamos Santa nuestra, nos alcances de la Majestad divina que guarde nuestros corazones libres de todo afecto terreno, que nuestras conversaciones sean puras y santas, y nuestros pensamientos se fijen siempre en Dios, sin que nada nos aparte de Él, ni en la prosperidad, ni en la adversidad, ni en salud, ni en enfermedad, y que cuando ésta nos aquejare, sin rehusar los remedios necesarios, pongamos, como tú, confianza en nuestro Señor Jesucristo, que es el que cura todas las enfermedades y dolencias, y también en ti, para conseguir por tu intercesión la salud del alma y del cuerpo y el favor especial que pretendemos en esta novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.

(Ahora se rezará por tres veces el Padrenuestro, Ave María y Gloria en honor de la Santa y en reverencia del misterio de la Santísima Trinidad)

Oración para el día cuarto (30 de enero):
Oh admirable virgen y mártir Santa Águeda, que resonando en tus oídos aquélla sentencia: “sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida”, para no perderla y tener derecho a la herencia que Jesucristo nos ganó con su sangre, guardaste una inviolable fidelidad a tus votos y promesas, aún en el tiempo de la tribulación y a costa de tu vida, prefiriendo ser la humilde esclava de un Dios crucificado a noble esposa de un potentado del mundo, por lo que le respondiste con una santa libertad que no conocías ni mayor ni aún verdadera nobleza sino la de servir al verdadero Dios.
Te rogamos, virgen fiel y prudente, que nos asistas y favorezcas para que no oigamos otra voz que la suya y guardemos con fidelidad igual la divina ley y todas nuestras promesas, a fin de que tengamos parte en las que se ofrecen a los verdaderos siervos del Señor, sirviéndole y amándole en salud y en enfermedad, en vida y en muerte, para conseguir de su bondad y por tu intercesión las gracias que necesitamos y el favor especial que te pedimos en esta novena, si es para gloria suya y provecho de nuestra alma. Amén.

(Terminada la oración propia del día, se pedirá en silencio al Señor por los méritos de la Santa la gracia particular que se desea conseguir en esta novena y la virtud especial de cada día, concluyendo después todos los días con la siguiente oración)

Oración final para todos los días:
Señor mío Jesucristo, Rey de todos los mártires y corona de todas las vírgenes, que previniste a tu sierva Santa Águeda con las bendiciones de tu dulzura y de tu gracia desde sus primeros años, fortaleciendo con ellas su espíritu para que sujetara la carne al imperio de la razón y de la fe, y dándole valor para que resistiese a todos sus enemigos, pues sobre conservar ilesa su castidad supo como virgen prudente adornar su alma con las demás virtudes cristianas hasta tal punto, que dio su vida por no violar sus votos ni apostatar de la fe. Te suplicamos Señor, por su intercesión, que infundas en nuestras almas esas mismas gracias, para que a su ejemplo cumplamos como cristianos con las promesas que hicimos en nuestro santo Bautismo, permaneciendo fiel en todo, viviendo y muriendo en el ósculo santo de tu amistad y de tu gracia. También te pedimos Jesús nuestro, por los méritos de tu Pasión, por los Dolores de María y por el martirio de Santa Águeda, que nos concedas la gracia particular que solicitamos en esta Novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.

Antífona:
Estando Santa Águeda en medio de la cárcel, extendiendo las manos, oraba al Señor, diciendo: “Señor Jesucristo, Maestro bueno, gracias te doy porque me hiciste vencer los tormentos de la carne. Ayúdame, Señor, a prevenir felizmente tu inmarcesible gloria.”

R./ Ruega por nosotros, dichosa Santa Águeda.
V./ Para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración:
Oh Dios, que entre otros portentos de tu poder, diste a la mujer la victoria sobre el martirio: concédenos propicio que, los que honramos a tu Santa Virgen y Mártir Águeda como Patrona de esta Villa, nos dirijamos a ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

viernes, 27 de enero de 2023

TERCER DÍA DE LA NOVENA.

 


NOVENA A SANTA ÁGUEDA, PATRONA DE SORIHUELA DEL GUADALIMAR

DÍA TERCERO (29 DE ENERO)


+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración primera para todos los días:
Gloriosa Virgen y Mártir Santa Águeda, que desde tus primeros años consagraste al Esposo Celestial todos tus pensamientos, haciéndole una completa entrega de tu corazón para que Él fuera el único Dueño a quien tan tiernamente amases, sin sufrir jamás que ninguno entrara a dividirlo y menos a dominarlo: Nosotros nos gozamos de ver que ni la tribulación, ni la angustia, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro, ni la espada tuvieron fuerza alguna para hacer disminuir en tu generoso pecho aquella divina caridad en la que ardías; antes sí, superaste en vida y en muerte todas las dificultades que se te presentaron por parte de las criaturas, ya quisieran con halagos o amenazas vencer tu constancia y fidelidad en la piedad y temor de Dios, ya pretendiesen con honores y falsas promesas que faltaras a las que tenías hechas de guardar el depósito de la fe, de practicar las virtudes cristianas y de vivir en perpetua virginidad, y ya por fin emplearan los tormentos inauditos de desgarrar y abrasar tus virginales carnes para que correspondieras a las seducciones de una mujer infame y a los deseos de un tirano brutal, renunciando a tu vocación de cristiana y a tu profesión de virgen. Mas a todo respondías con celo intrépido y valeroso que, ni en el cielo ni en la tierra reconocías otro Señor que el Dios de la Gloria y, que a ninguno más doblarías las rodillas, porque a Él sólo habías dado tu corazón desde tu infancia. Confiados, pues, en tus méritos y protección, te rogamos Santa nuestra, nos alcances de la Majestad divina que guarde nuestros corazones libres de todo afecto terreno, que nuestras conversaciones sean puras y santas, y nuestros pensamientos se fijen siempre en Dios, sin que nada nos aparte de Él, ni en la prosperidad, ni en la adversidad, ni en salud, ni en enfermedad, y que cuando ésta nos aquejare, sin rehusar los remedios necesarios, pongamos, como tú, confianza en nuestro Señor Jesucristo, que es el que cura todas las enfermedades y dolencias, y también en ti, para conseguir por tu intercesión la salud del alma y del cuerpo y el favor especial que pretendemos en esta novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.

(Ahora se rezará por tres veces el Padrenuestro, Ave María y Gloria en honor de la Santa y en reverencia del misterio de la Santísima Trinidad)

Oración para el día tercero (29 de enero):
Oh admirable virgen y mártir Santa Águeda, que, conociendo desde tu infancia el inestimable precio de la hermosa joya de la castidad, hiciste voto de no tener otro esposo que Jesucristo, al que le consagraste tu virginidad; y como sabías que nadie puede ser continente ni virgen sino con el auxilio divino, tan luego como advertiste los peligros que te rodeaban en la persecución de Quinciano oraste con humildad y confianza diciendo a tu Celestial Esposo que te librase de aquél y te aceptase por víctima agradable. Te suplicamos virgen humilde, que le ruegues también por nosotros, para que conozcamos el mérito de la castidad, la guardemos con firmeza y oremos como tú; que se digne el Señor librarnos de todo peligro, muriendo antes que perderla, sirviendo y amando a Dios en salud y en enfermedad, en vida y en muerte, a fin de conseguir de su bondad y por tu intercesión las gracias que necesitamos y el favor especial que pedimos en esta novena, si es para gloria suya y provecho de nuestra alma. Amén.

(Terminada la oración propia del día, se pedirá en silencio al Señor por los méritos de la Santa la gracia particular que se desea conseguir en esta novena y la virtud especial de cada día, concluyendo después todos los días con la siguiente oración)

Oración final para todos los días:
Señor mío Jesucristo, Rey de todos los mártires y corona de todas las vírgenes, que previniste a tu sierva Santa Águeda con las bendiciones de tu dulzura y de tu gracia desde sus primeros años, fortaleciendo con ellas su espíritu para que sujetara la carne al imperio de la razón y de la fe, y dándole valor para que resistiese a todos sus enemigos, pues sobre conservar ilesa su castidad supo como virgen prudente adornar su alma con las demás virtudes cristianas hasta tal punto, que dio su vida por no violar sus votos ni apostatar de la fe. Te suplicamos Señor, por su intercesión, que infundas en nuestras almas esas mismas gracias, para que a su ejemplo cumplamos como cristianos con las promesas que hicimos en nuestro santo Bautismo, permaneciendo fiel en todo, viviendo y muriendo en el ósculo santo de tu amistad y de tu gracia. También te pedimos Jesús nuestro, por los méritos de tu Pasión, por los Dolores de María y por el martirio de Santa Águeda, que nos concedas la gracia particular que solicitamos en esta Novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.

Antífona:
Estando Santa Águeda en medio de la cárcel, extendiendo las manos, oraba al Señor, diciendo: “Señor Jesucristo, Maestro bueno, gracias te doy porque me hiciste vencer los tormentos de la carne. Ayúdame, Señor, a prevenir felizmente tu inmarcesible gloria.”

R./ Ruega por nosotros, dichosa Santa Águeda.
V./ Para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración:
Oh Dios, que entre otros portentos de tu poder, diste a la mujer la victoria sobre el martirio: concédenos propicio que, los que honramos a tu Santa Virgen y Mártir Águeda como Patrona de esta Villa, nos dirijamos a ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 


NOVENA A SANTA ÁGUEDA, PATRONA DE SORIHUELA DEL GUADALIMAR

DÍA SEGUNDO (28 DE ENERO)


+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Acto de contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.


Oración primera para todos los días:
Gloriosa Virgen y Mártir Santa Águeda, que desde tus primeros años consagraste al Esposo Celestial todos tus pensamientos, haciéndole una completa entrega de tu corazón para que Él fuera el único Dueño a quien tan tiernamente amases, sin sufrir jamás que ninguno entrara a dividirlo y menos a dominarlo: Nosotros nos gozamos de ver que ni la tribulación, ni la angustia, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro, ni la espada tuvieron fuerza alguna para hacer disminuir en tu generoso pecho aquella divina caridad en la que ardías; antes sí, superaste en vida y en muerte todas las dificultades que se te presentaron por parte de las criaturas, ya quisieran con halagos o amenazas vencer tu constancia y fidelidad en la piedad y temor de Dios, ya pretendiesen con honores y falsas promesas que faltaras a las que tenías hechas de guardar el depósito de la fe, de practicar las virtudes cristianas y de vivir en perpetua virginidad, y ya por fin emplearan los tormentos inauditos de desgarrar y abrasar tus virginales carnes para que correspondieras a las seducciones de una mujer infame y a los deseos de un tirano brutal, renunciando a tu vocación de cristiana y a tu profesión de virgen. Mas a todo respondías con celo intrépido y valeroso que, ni en el cielo ni en la tierra reconocías otro Señor que el Dios de la Gloria y, que a ninguno más doblarías las rodillas, porque a Él sólo habías dado tu corazón desde tu infancia. Confiados, pues, en tus méritos y protección, te rogamos Santa nuestra, nos alcances de la Majestad divina que guarde nuestros corazones libres de todo afecto terreno, que nuestras conversaciones sean puras y santas, y nuestros pensamientos se fijen siempre en Dios, sin que nada nos aparte de Él, ni en la prosperidad, ni en la adversidad, ni en salud, ni en enfermedad, y que cuando ésta nos aquejare, sin rehusar los remedios necesarios, pongamos, como tú, confianza en nuestro Señor Jesucristo, que es el que cura todas las enfermedades y dolencias, y también en ti, para conseguir por tu intercesión la salud del alma y del cuerpo y el favor especial que pretendemos en esta novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.


(Ahora se rezará por tres veces el Padrenuestro, Ave María y Gloria en honor de la Santa y en reverencia del misterio de la Santísima Trinidad)


Oración para el día segundo (28 de enero)
Oh admirable virgen y mártir Santa Águeda, que a una piedad ejemplar juntaste el santo temor de Dios, porque sabías que al alma de quien le tiene no le puede sobrevenir ningún mal, y así te mantuviste siempre exenta de los pecados que tan fácilmente hieren al cristiano  desde su juventud y son la causa de otros muchos y de caer, en fin, en varias tentaciones, hasta perderse por obstinación. Pos eso no decaíste de ánimo en los diversos combates que sufriste; antes sí, puestos los ojos del Señor en tu alma que le temía, y protegida con su brazo omnipotente, venciste a la infernal seductora y respondiste al tirano: “No pienses que tus amenazas y tormentos han de hacerme titubear”. Te rogamos virgen mártir, que para vernos libres de nuestros enemigos y no herir nuestra alma con el verdadero mal de este mundo, que es el pecado, nos alcances del Señor la fuerza de crucificar con su santo temor nuestra carne y concupiscencias, sirviendo y amando a Dios en salud y en enfermedad, en vida y en muerte, para conseguir de su bondad y por tu intercesión las gracias que necesitamos y el favor especial que pedimos en esta novena, si es para gloria suya y provecho de nuestra alma. Amén.


(Terminada la oración propia del día, se pedirá en silencio al Señor por los méritos de la Santa la gracia particular que se desea conseguir en esta novena y la virtud especial de cada día, concluyendo después todos los días con la siguiente oración)


Oración final para todos los días:
Señor mío Jesucristo, Rey de todos los mártires y corona de todas las vírgenes, que previniste a tu sierva Santa Águeda con las bendiciones de tu dulzura y de tu gracia desde sus primeros años, fortaleciendo con ellas su espíritu para que sujetara la carne al imperio de la razón y de la fe, y dándole valor para que resistiese a todos sus enemigos, pues sobre conservar ilesa su castidad supo como virgen prudente adornar su alma con las demás virtudes cristianas hasta tal punto, que dio su vida por no violar sus votos ni apostatar de la fe. Te suplicamos Señor, por su intercesión, que infundas en nuestras almas esas mismas gracias, para que a su ejemplo cumplamos como cristianos con las promesas que hicimos en nuestro santo Bautismo, permaneciendo fiel en todo, viviendo y muriendo en el ósculo santo de tu amistad y de tu gracia. También te pedimos Jesús nuestro, por los méritos de tu Pasión, por los Dolores de María y por el martirio de Santa Águeda, que nos concedas la gracia particular que solicitamos en esta Novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.


Antífona:
Estando Santa Águeda en medio de la cárcel, extendiendo las manos, oraba al Señor, diciendo: “Señor Jesucristo, Maestro bueno, gracias te doy porque me hiciste vencer los tormentos de la carne. Ayúdame, Señor, a prevenir felizmente tu inmarcesible gloria.”


R./ Ruega por nosotros, dichosa Santa Águeda.
V./ Para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo.


Oración:
Oh Dios, que entre otros portentos de tu poder, diste a la mujer la victoria sobre el martirio: concédenos propicio que, los que honramos a tu Santa Virgen y Mártir Águeda como Patrona de esta Villa, nos dirijamos a ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

jueves, 26 de enero de 2023



NOVENA A SANTA ÁGUEDA, PATRONA DE SORIHUELA DEL GUADALIMAR

DÍA PRIMERO

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración primera para todos los días:
Gloriosa Virgen y Mártir Santa Águeda, que desde tus primeros años consagraste al Esposo Celestial todos tus pensamientos, haciéndole una completa entrega de tu corazón para que Él fuera el único Dueño a quien tan tiernamente amases, sin sufrir jamás que ninguno entrara a dividirlo y menos a dominarlo: Nosotros nos gozamos de ver que ni la tribulación, ni la angustia, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro, ni la espada tuvieron fuerza alguna para hacer disminuir en tu generoso pecho aquella divina caridad en la que ardías; antes sí, superaste en vida y en muerte todas las dificultades que se te presentaron por parte de las criaturas, ya quisieran con halagos o amenazas vencer tu constancia y fidelidad en la piedad y temor de Dios, ya pretendiesen con honores y falsas promesas que faltaras a las que tenías hechas de guardar el depósito de la fe, de practicar las virtudes cristianas y de vivir en perpetua virginidad, y ya por fin emplearan los tormentos inauditos de desgarrar y abrasar tus virginales carnes para que correspondieras a las seducciones de una mujer infame y a los deseos de un tirano brutal, renunciando a tu vocación de cristiana y a tu profesión de virgen. Mas a todo respondías con celo intrépido y valeroso que, ni en el cielo ni en la tierra reconocías otro Señor que el Dios de la Gloria y, que a ninguno más doblarías las rodillas, porque a Él sólo habías dado tu corazón desde tu infancia. Confiados, pues, en tus méritos y protección, te rogamos Santa nuestra, nos alcances de la Majestad divina que guarde nuestros corazones libres de todo afecto terreno, que nuestras conversaciones sean puras y santas, y nuestros pensamientos se fijen siempre en Dios, sin que nada nos aparte de Él, ni en la prosperidad, ni en la adversidad, ni en salud, ni en enfermedad, y que cuando ésta nos aquejare, sin rehusar los remedios necesarios, pongamos, como tú, confianza en nuestro Señor Jesucristo, que es el que cura todas las enfermedades y dolencias, y también en ti, para conseguir por tu intercesión la salud del alma y del cuerpo y el favor especial que pretendemos en esta novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.

(Ahora se rezará por tres veces el Padrenuestro, Ave María y Gloria en honor de la Santa y en reverencia del misterio de la Santísima Trinidad)

Oración para el día primero (27 de enero)
Oh admirable virgen y mártir Santa Águeda, que siguiendo los impulsos del Espíritu Santo y los consejos de tus piadosos padres, te dedicaste al ejercicio de la virtud tan luego como fuiste dotada de la razón, practicando todos los deberes de cristiana con una piedad ejemplar, aún en medio de las seducciones y lisonjas del siglo, porque sabías que era útil para todas las cosas y por eso te valió tanto, que exhalaste el último suspiro orando piadosamente e Dios.
Te rogamos que nos alcances de su misericordia que seamos dóciles como tú a sus divinas inspiraciones y que sigamos los buenos ejemplos de nuestros mayores para vivificar nuestra alma con ese espíritu de devoción que tanto te distinguió y fortificó la tuya, pues así se fortificará nuestro corazón y daremos ejemplo de una verdadera piedad, sirviendo y amando a Dios en salud y en enfermedad, en vida y en muerte, para conseguir de su bondad y por tu intercesión las gracias que necesitamos y el favor especial que pedimos en esta novena, si es para gloria suya y provecho de nuestra alma. Amén.

(Terminada la oración propia del día, se pedirá en silencio al Señor por los méritos de la Santa la gracia particular que se desea conseguir en esta novena y la virtud especial de cada día, concluyendo después todos los días con la siguiente oración)

Oración final para todos los días:
Señor mío Jesucristo, Rey de todos los mártires y corona de todas las vírgenes, que previniste a tu sierva Santa Águeda con las bendiciones de tu dulzura y de tu gracia desde sus primeros años, fortaleciendo con ellas su espíritu para que sujetara la carne al imperio de la razón y de la fe, y dándole valor para que resistiese a todos sus enemigos, pues sobre conservar ilesa su castidad supo como virgen prudente adornar su alma con las demás virtudes cristianas hasta tal punto, que dio su vida por no violar sus votos ni apostatar de la fe. Te suplicamos Señor, por su intercesión, que infundas en nuestras almas esas mismas gracias, para que a su ejemplo cumplamos como cristianos con las promesas que hicimos en nuestro santo Bautismo, permaneciendo fiel en todo, viviendo y muriendo en el ósculo santo de tu amistad y de tu gracia. También te pedimos Jesús nuestro, por los méritos de tu Pasión, por los Dolores de María y por el martirio de Santa Águeda, que nos concedas la gracia particular que solicitamos en esta Novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.

Antífona:
Estando Santa Águeda en medio de la cárcel, extendiendo las manos, oraba al Señor, diciendo: “Señor Jesucristo, Maestro bueno, gracias te doy porque me hiciste vencer los tormentos de la carne. Ayúdame, Señor, a prevenir felizmente tu inmarcesible gloria.”

R./ Ruega por nosotros, dichosa Santa Águeda.
V./ Para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración:
Oh Dios, que entre otros portentos de tu poder, diste a la mujer la victoria sobre el martirio: concédenos propicio que, los que honramos a tu Santa Virgen y Mártir Águeda como Patrona de esta Villa, nos dirijamos a ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


viernes, 19 de agosto de 2022


Solemnes cultos en honor a

Santa Águeda

virgen y mártir

Patrona de la villa de Sorihuela del Guadalimar (Jaén)

 

OFRENDA FLORAL

día 21 de agosto

a las 12, 30 h. con salida desde la Plaza de España.


SOLEMNE TRIDUO

los días 21, 22 y 23 de agosto 

Dará comienzo a las 18,30 h. con el rezo del Santo Rosario, seguirá a las 19,00 h. la celebración de la Santa Misa, concluyendo con el ejercicio del triduo.

 Durante la celebración del día 21 se llevará a cabo la imposición de medallas a los nuevos hermanos.


FIESTA DE SANTA ÁGUEDA

DÍA 24 DE AGOSTO


SOLEMNE CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

a las 20,00 h.

y seguidamente

PROCESIÓN DE LA VENERADA IMAGEN Y DE LA RELIQUIA DE SANTA ÁGUEDA


jueves, 3 de febrero de 2022

 


NOVENA A SANTA ÁGUEDA, PATRONA DE SORIHUELA DEL GUADALIMAR

DÍA NOVENO (4 DE FEBRERO)


+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración primera para todos los días:
Gloriosa Virgen y Mártir Santa Águeda, que desde tus primeros años consagraste al Esposo Celestial todos tus pensamientos, haciéndole una completa entrega de tu corazón para que Él fuera el único Dueño a quien tan tiernamente amases, sin sufrir jamás que ninguno entrara a dividirlo y menos a dominarlo: Nosotros nos gozamos de ver que ni la tribulación, ni la angustia, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro, ni la espada tuvieron fuerza alguna para hacer disminuir en tu generoso pecho aquella divina caridad en la que ardías; antes sí, superaste en vida y en muerte todas las dificultades que se te presentaron por parte de las criaturas, ya quisieran con halagos o amenazas vencer tu constancia y fidelidad en la piedad y temor de Dios, ya pretendiesen con honores y falsas promesas que faltaras a las que tenías hechas de guardar el depósito de la fe, de practicar las virtudes cristianas y de vivir en perpetua virginidad, y ya por fin emplearan los tormentos inauditos de desgarrar y abrasar tus virginales carnes para que correspondieras a las seducciones de una mujer infame y a los deseos de un tirano brutal, renunciando a tu vocación de cristiana y a tu profesión de virgen. Mas a todo respondías con celo intrépido y valeroso que, ni en el cielo ni en la tierra reconocías otro Señor que el Dios de la Gloria y, que a ninguno más doblarías las rodillas, porque a Él sólo habías dado tu corazón desde tu infancia. Confiados, pues, en tus méritos y protección, te rogamos Santa nuestra, nos alcances de la Majestad divina que guarde nuestros corazones libres de todo afecto terreno, que nuestras conversaciones sean puras y santas, y nuestros pensamientos se fijen siempre en Dios, sin que nada nos aparte de Él, ni en la prosperidad, ni en la adversidad, ni en salud, ni en enfermedad, y que cuando ésta nos aquejare, sin rehusar los remedios necesarios, pongamos, como tú, confianza en nuestro Señor Jesucristo, que es el que cura todas las enfermedades y dolencias, y también en ti, para conseguir por tu intercesión la salud del alma y del cuerpo y el favor especial que pretendemos en esta novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.

(Ahora se rezará por tres veces el Padrenuestro, Ave María y Gloria en honor de la Santa y en reverencia del misterio de la Santísima Trinidad)

Oración para el día noveno (4 de febrero):
Oh admirable virgen y mártir Santa Águeda. ¡Cuán cierto es que a los que aman a Dios todas las cosas cooperan en su bien, pues las mismas tribulaciones y persecuciones sirvieron para tu dicha y encendieron tu corazón en aquella llama divina de la caridad que no pudo ser apagada por las muchas aguas de la tentación y de la angustia. Animada con esta celestial virtud decías a tu Esposo Divino: “Tú sólo eres mi único Dueño y Tú lo serás eternamente... Esposa tuya soy y oveja de tu rebaño... ¡Oh Dios mío, que por un efecto de tu misericordia quisiste tomar bajo tu amorosa protección a esta humilde sierva ya desde su infancia, preservándome del contagioso amor del mundo; arda mi corazón únicamente en el purísimo incendio de tu amor”. Tal fue el último suspiro de tu vida, nacido del gratísimo amor que ya en ella te unía con tu Dios. Ruega, virgen amante y fervorosa, al Dios de la caridad que la infunda en nuestras almas, para que, amándole mucho, nos perdone nuestros muchos y grandes pecados; pídele que, como a ti, nada nos aparte de la práctica de esta virtud, que es la corona de todas las otras, para que todas revivan en nosotros, sirviéndole y amándola cada día más y más, en salud y en enfermedad, en la vida y en la muerte, a fin de conseguir de su bondad las gracias que necesitamos y el favor especial que pedimos en esta novena, si es para gloria suya y bien de nuestra alma. Amén.

(Terminada la oración propia del día, se pedirá en silencio al Señor por los méritos de la Santa la gracia particular que se desea conseguir en esta novena y la virtud especial de cada día, concluyendo después todos los días con la siguiente oración)

Oración final para todos los días:
Señor mío Jesucristo, Rey de todos los mártires y corona de todas las vírgenes, que previniste a tu sierva Santa Águeda con las bendiciones de tu dulzura y de tu gracia desde sus primeros años, fortaleciendo con ellas su espíritu para que sujetara la carne al imperio de la razón y de la fe, y dándole valor para que resistiese a todos sus enemigos, pues sobre conservar ilesa su castidad supo como virgen prudente adornar su alma con las demás virtudes cristianas hasta tal punto, que dio su vida por no violar sus votos ni apostatar de la fe. Te suplicamos Señor, por su intercesión, que infundas en nuestras almas esas mismas gracias, para que a su ejemplo cumplamos como cristianos con las promesas que hicimos en nuestro santo Bautismo, permaneciendo fiel en todo, viviendo y muriendo en el ósculo santo de tu amistad y de tu gracia. También te pedimos Jesús nuestro, por los méritos de tu Pasión, por los Dolores de María y por el martirio de Santa Águeda, que nos concedas la gracia particular que solicitamos en esta Novena, si así conviene a nuestra eterna salvación. Amén.

Antífona:
Estando Santa Águeda en medio de la cárcel, extendiendo las manos, oraba al Señor, diciendo: “Señor Jesucristo, Maestro bueno, gracias te doy porque me hiciste vencer los tormentos de la carne. Ayúdame, Señor, a prevenir felizmente tu inmarcesible gloria.”

R./ Ruega por nosotros, dichosa Santa Águeda.
V./ Para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oración:
Oh Dios, que entre otros portentos de tu poder, diste a la mujer la victoria sobre el martirio: concédenos propicio que, los que honramos a tu Santa Virgen y Mártir Águeda como Patrona de esta Villa, nos dirijamos a ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.